Ya estamos en 2014, y las previsiones que tenía sobre este año hace, de hecho, un año no se han cumplido para nada. Yo tenía la ilusión de encontrar algún trabajillo, pero todos sabemos la situación en la que nos encontramos. Y eso me ha llevado a un momento bajo de ánimos, la verdad. Porque aunque haga muy poco tiempo que terminé mi carrera (el pasado octubre), no me gusta estar sin hacer nada. Siempre he estado ocupada estudiando, y ahora que eso ha acabado, me siento fuera de lugar.
Buscar trabajo no sirve absolutamente para nada, pues la gran parte de las empresas buscan "jóvenes con experiencia", cosa que me parece una ironía, pues los jóvenes no tenemos experiencia porque no se nos contrata, y quiénes tienen experiencia no son jóvenes. Me imagino la vida dentro de unos años en dónde sólo trabajaran los que sean mayores de 35, pues serán los únicos con experiencia. La búsqueda de trabajo me agobia, si no eres una persona de 10, no te quieren sin experiencia. Joder, que ni para una mísera pasantía gratuita me quieren. Y la verdad que la típica excusa que me da todo el mundo no me consuela para nada: "Es que está todo el mundo así, que se le va a hacer". Pues mira, no me consuela, porque eso me hace ver que no soy para nada especial comparada con otros. ¿Mal de muchos consuelo de tontos? Y una mierda, eso me hace pensar en toda la gente con la que tengo que competir para un mísero sueldo.
Es entonces cuando reflexiono sobre qué voy a hacer con mi futuro y una idea ronda mi cabeza. La misma idea que casi todo el mundo (mayores de 45 años) me plantea: OPOSICIONES (así, en mayúsculas y negrita, porque hasta la misma palabra da miedo). Mi padre siempre me ha aconsejado que las haga, y yo nunca me lo he planteado realmente. Llevo la mayor parte de mi vida estudiando y no sé si quiero dedicarle mi vida unos años más, pero actualmente creo que es lo único factible que puedo hacer. Eso sí, con un miedo en el cuerpo que no puedo con él, pues he leído que en las oposiciones que me gustan, los que se presentan por 1ª vez y la sacan forman un solo 1% de los presentados. Mucha gente cree en mí, creen que puedo hacerlo, aunque yo no esté del todo segura. Dedicar unas 7 u 8 horas diarias, 5 (y hasta 6) días a la semana a estudiar, es algo muy sacrificado.
La recompensa es de todo sabida, y sí, muy buena, pero... ¿y todo lo que voy a perderme? Todo el tiempo que estaré encerrada en una habitación con la sola compañía de unos folios. ¿Me merece la pena?
Aún no he tomado una decisión definitiva al respecto, todavía tengo que buscar preparador, temario y hacer algunas compras para lo que me queda, así que mientras sigo pensándolo, me preparado un té y me relajo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario